El síndrome de Procusto, una práctica antigua que continúa vigente

El sindrome de Procusto

El sindrome de Procusto

Por: Misa Alejandre

Twitter: @SemElChabacano

¿Procusto? Es probable que en algún punto de tu vida ya sea personal o con mayor frecuencia en el ámbito laboral, te hayas topado con el típico personaje que es incapaz de reconocer lo que tú o los demás hacen bien y por el contrario, buscan toda costa desacreditar los logros o resultados obtenidos por otras personas. 

Pues sí, esta actitud tiene un nombre y es conocida como el síndrome de Procusto. Pero ¿de qué se trata esto y por qué se le llama así? 

Un poco de historia 

Damastes es el verdadero nombre de este personaje de la mitología griega; hijo de Poseidón y mejor conocido como Procusto, que significa “el estirador”, era un posadero que se encargaba de dar alojamiento a los viajeros, a quienes invitaba a descansar en su cama hecha de hierro y mientras dormía, los amordazaba y amarraba en las cuatro esquinas de la cama para verificar si se ajustaba a la misma. 

Si los paseantes eran más altos que él, entonces mutilaba sus pies, brazos o cabeza, si, por el contrario, eran de menor estatura que la suya, los estiraba al grado de descoyuntar los huesos hasta alcanzar la exacta medida del lecho. Se cuenta que Teseo fue quien dio muerte al torturador, engañándole para que se acostase en su lecho y matarlo con su propia técnica. 

Mito en la actualidad 

Debido a la naturaleza del mito, el síndrome de Procusto se presenta en ámbitos laborales en los que algunas personas no toleran diferencias; estudiosos del tema comentan que personas que tienen un puesto directivo caen en este síndrome al impedir que sobresalga otro empleado con mayor talento o aporte un esfuerzo mayor que el resto, pues representa una amenaza que además puede dejar en evidencia al jefe. 

Otros señalan que en la actualidad los trabajos buscan formar a empleados similares entre sí, con ideas semejantes, lo que significa cercenar ideas nuevas que puedan tener una buena contribución para el mejoramiento del ámbito laboral o de la empresa misma. 

De acuerdo con especialistas, este síndrome se divide en dos grupos de personas que lo padecen: conscientes e inconscientes. 

Los primeros suelen ser directivos y mandos intermedios que reconocen entre sus subordinados a figuras que representan una amenaza, mientras que los segundos, pueden ser directivos y mandos intermedios que no son capaces de escuchar otras opiniones con una nueva perspectiva, pues consideran que su idea siempre va a ser la mejor y son los demás quienes deben adaptarse a ella. 

Consecuencias 

Como resultado de estas actitudes, en el ámbito laboral se suele crear tensión entre todo el personal, además de propiciar el rechazo de los demás hacia la persona que lo presenta. 

Otros efectos negativos es la falta de productividad al tener miedo al cambio o al limitar las capacidades y aptitudes de las personas con las que se trabaja o por el contrario, exigen un nivel de calidad exagerado que muchas de las veces el demandante no posee. 

¿Qué opinas? ¿Te ha tocado un jefe así o acaso eres tú el Procusto en tu trabajo? 

Síndrome de Procusto 

“Aquel que corta la cabeza o los pies de quien sobresale”. Mitología griega

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